Sunday, May 17, 2020

LA VIDA


Vive tu vida sin que el temor a la muerte 
pueda entrar jamás en tu corazón.

No molestes a nadie por su religión, 
respeta la opinión de los demás, 
y exige que ellos respeten la tuya.

Siempre ofrece una palabra o haz una señal de saludo 
cuando te encuentres o te cruces con un amigo,
o incluso a un extraño en un lugar solitario.

Muestra respeto por todos,
pero jamas te doblegues ante nadie.

Cuando te levantes por la mañana,
da gracias por tus alimentos y por la alegría de vivir,
y si no encuentras motivos para agradecerlo, 
la culpa de ello reside en ti mismo.

No abuses de nadie ni de nada,
que el abuso entorpece a los sabios 
y despoja al espíritu de sus visiones.
 
Ama la vida,
perfecciónala siempre embelleciéndola.

Intenta que tu existencia sea larga,
que esté al servicio de tu pueblo, 
y que cuando llegue la hora de morir
no seas como aquellos llenos de temor hacia la muerte,
que cuando les llega el momento lloran y rezan para
volver a vivir su vida de un modo diferente.

Canta tu canción de muerte,
y muere como un héroe que regresa al hogar.

Tecumseh jefe indio

AGRUPAMIENTO TRAS LA BANDERA

Se me hace difícil no volver a este lugar a verter las ideas que se arremolinan en una cabeza unida a un cuerpo que no se mueve como debiera.
Como tiene por costumbre.
El 11 de septiembre de 2001 dos aviones se estrellaron contra los edificios del World Trade Center, convirtiéndose junto a otros dos que lo hicieron en el Pentágono y Pensilvania, en el ataque terrorista más impactante que el hombre ha conocido a lo largo de su historia.
Desde España lo vimos como algo lejano que no podía afectarnos. Terrible, pero lejano. Casi imposible.
Desde ese mismo día el mundo cambió. 
Lo hizo de forma inmediata y radical, afectando de forma muy directa a nuestra forma de vida y a nuestra propia visión de lo que conforma nuestro entorno.
Quizá hoy, nuestra memoria de pez made in Spain no quiera reconocerlo, pero estoy plenamente convencido de que si no lo hacemos es porque ya lo tenemos asimilado y forma parte de nuestra memoria muscular. 
Lo hacemos casi como el respirar.
Por si los EEUU nos parecían lejanos, cinematográficos tal vez, nosotros también sufrimos el impacto de ese meteorito exterminador del terrorismo yihadista.
Fue también un día 11, cifra coincidente con la anterior y que seguro que muchos amantes de profecías y adivinaciones apocalípticas  sabrían sacarle jugo. 
Cuando algo así ocurre en el propio patio de tu casa, sucede que durante un período de tiempo, te conviertes en espectador incrédulo de todo lo que acontece, incapaz de asimilar y procesar el flujo de información que se desarrolla en tan corto espacio temporal.
Probablemente, un acto reflejo de nuestro cuerpo y mente, nos proteja ante semejante nivel de muerte, destrucción y dolor ocasionados tan cerca de nuestro entorno.
Nos negamos, por momentos, a reconocer de que eso que vemos esté sucediendo realmente.
A partir de estos hitos históricos, multitud de ataques se han ido produciendo en numerosos lugares. Todos igual de terribles y dolorosos.
Pero no solo ha sido el terrorismo el único protagonista de nuestra historia, ya que también se han sucedido guerras, crisis económicas, humanitarias y de otras muchas índoles.
Quién no recuerda el dolor que nos produjo en nuestro mundo libre la visión del pequeño Aylan sobre la orilla de aquella playa de Turquía.
Su imagen llegó como una bomba y desmoronó todo nuestro estado de bienestar mental, todo nuestro acomodamiento en la vida.
Hizo que nuestras aportaciones a la ONG de turno, nuestra colaboración con el club de baloncesto de nuestro hijo, hechos que, hasta la fecha, limpiaban nuestra conciencia y nos confirmaban que éramos buenas personas, que sumábamos a la causa de un mundo mejor; quedaran relegadas a nada.
Quiero cambiar el mundo pero no quiero que me toquen lo mío...
Cambiar el mundo de los demás, de los pobres, los desahuciados, los refugiados...
Y llegaron personas ahogadas a las playas de Europa, llegaron por cientos, llegaron por miles y cada muerto que se hundió en el abismo del Mediterráneo, fue una nueva confirmación de que la Europa progre, la tierra de las oportunidades que tanto se llena la boca con la palabra unión, esa Europa, no era más que una falacia donde nos sonreímos de forma hipócrita en las reuniones, pero sin dejar de pensar y creer que algunos no somos como los otros.
Ahí están las diferencias entre el Norte y el Sur, pudiendo llegar a afirmar que lo eslavo, lo alnglosajón, lo germánico, nada tiene que ver con lo mediterráneo, lo latino, lo hispano...
Probablemente algo de razón hay en toda esa diferencia, porque, al menos desde mi punto de vista, parecemos empeñados en unirnos todos en una especie de fraternidad que no es más que una mentira.
Alianza de civilizaciones lo llegaron a llamar...
Hoy no es Brad Pitt quien recorre medio mundo buscando una cura para un virus mortal que nos convierte a todos en zombis capaces de correr a 3'/km y que devoran a todo humano no infectado.
Hace tiempo comenté en casa que la extinción del hombre de este planeta no sería motivada por los microplásticos ni por las emisiones del gasoil de mi furgo.
Sería un virus quien nos aniquilaría de la faz de la Tierra.
No voy a entrar en juicios de valor acerca de posibles teorías conspiratorias, intereses económicos de superpotencias, la industria farmacéutica, armas biológicas, etc
Lo que si se, es que la realidad supera a la ficción y lo hace con creces.
Y ahora centro el tiro sobre España, ese país que volvía a mirar a China con esa mirada de lejanía y con el convencimiento de que el mal no llegaría hasta nuestras ciudades.
Si es que China está muy lejos!
Pero de nada sirvió como el efecto devastador del tsunami arrasaba Italia, dejando a su paso miles de muertos, un país paralizado por el caos y una economía completamente bloqueada.
De nada sirvieron los avisos de nuestros amigos italianos que repetían de forma incesante que no cometiéramos sus mismos errores, que no subestimáramos esto del Covid-19.
Hicimos caso omiso. Miramos hacia otro lado haciendo oídos sordos a lo que una lógica aplastante anunciaba a bombo y platillo.
Estábamos más preocupados de no cancelar nuestros partidos de fútbol, nuestras manifestaciones progresistas, nuestros mítines propagandísticos, nuestros conciertos, Fallas, romerías, procesiones, carreras, competiciones y ferias....Nuestro mundo al fin y al cabo..., ese que no queremos alterar.
Impactó de lleno el meteorito en pleno centro del país. Ese país de las múltiples identidades, la de los treinta y dos cortijos, esa que ante lo inevitable de la aniquilación no supo agruparse tras la bandera y unir todas las fuerzas a una.
No quiero convertir estas palabras en una crítica simplista a una gestión de la crisis del Covid-19 por parte de un gobierno que ha tenido aciertos y fallos muy graves.
La otra parte de la política, la oposición, lo ha hecho peor si cabe, prestando siempre un apoyo con condiciones, con peros, con argumentos de patio de vecinos; en lugar de hacerlo de forma leal y sin fisuras.
Nos ha pesado más el rédito político de todas las facciones que el objetivo de la lucha sin cuartel contra este virus y sus consecuencias.
No hemos sabido agruparnos tras la bandera ni cuando hemos estado a punto de colapsar como pueblo.
Y que nadie entienda esto de agruparse tras la bandera con algo parecido a cualquier exaltación populista al más puro Ortega Smith, porque no van por ahí los tiros y ha quedado demostrado que eso no salva vidas y no soluciona problemas.
Vergüenza ajena  y mucha rabia lo que han hecho los nacionalismos y los separatismos utópicos de este país que han preferido seguir alentando a sus ciegos seguidores en lugar de apartar por un momento sus absurdas ideas en aras de salvaguardar a sus ciudadanos.
Rabia y asco...
Pero habrá quien piense que la sociedad ha dado una lección de civismo, de lucha, de unión y solidaridad....
Qué hay de nuestros sanitarios? En primera línea de batalla batiéndose el cobre ante el virus, sin medios, sin protección, sin descanso...
Ha habido sanitarios que han echado la bronca para que la gente respete la cuarentena porque los epis te dejan marcas en la cara y porque las jornadas son muy largas.
Hablamos de salvarnos de una pandemia que puede colapsar nuestro sistema sanitario y tras él el económico, acabando con el social más tarde y con nuestra forma de vida.
Si en una situación así no somos capaces de luchar como soldados, es que no merecemos conservar esa forma de vida que tanto tememos perder.
Qué se puede esperar de un médico?, y de un policía?, y de un gobernante?, un militar?, un empresario?, un maestro?, panadero?, camionero?.....
Qué podemos esperar de la sociedad ante una situación así? 
Pues debemos esperarlo todo. Todo y algo más, porque nos va la vida en ello,
No ha sido suficiente como para darnos cuenta de que lo que no hagamos nosotros no vendrá nadie a hacerlo. Quedará sin hacer.
Desde que comencé a escribir este post hasta ahora que lo termino han pasado muchos días. Días donde las cosas iban sucediendo sin solución de continuidad. Algunas cosas iban mejor y otras seguían golpeándose contra un muro. Como si nada se hubiera sacado en claro de todo esto.
He llegado a convencerme de que al final tienen razón aquellos "amigos" europeos que piensan que somos el "Sur", "the pies", "The snapers", "the lazys", "party breakers", etc
He pensado muy mal de nuestros dirigentes políticos, de todos, llegándome a encontrar en un callejón sin salida donde me doy cuenta de que son solo un reflejo de la sociedad. Un reflejo de mi, lo cual es muy duro y triste.
No se cuánta razón tendré en todo esto que pienso y digo. Espero que no sea demasiada.

Sunday, September 03, 2017

REENCUENTRO

Camino por calles que me son habituales, conocidas como si las transitara a diario.
Me cruzo con gente de cara conocida.
Me hallo ubicado en casi todo lugar y a menudo coincido con personas de aquí a las que conozco e intercambio palabras.
Casi parece que soy de este lugar, o que nunca me marché de esta tierra.
Es curioso que lo diga porque en el periplo de la vida, mi permanencia entre estas montañas ha sido ínfima, pero la huella ha sido profunda.
Ha sido un comienzo complicado y laborioso, donde un poco de desencanto ha enturbiado los primeros pasos en esta nuestra nueva ciudad y nuestro nuevo hogar.
Mucho que limpiar y que arreglar nos ha saturado más de lo esperado, haciendo que nos cuestionemos las decisiones tomadas para estar aquí ahora y permanecer de esta guisa durante un año.
Tampoco ha sido fácil en lo que al trabajo se refiere, a pesar de que probablemente haya sido la semana más tranquila de lo que toca por llegar.
La vida ha pasado y con ella se han ido oxidando los conocimientos, las destrezas, habilidades y técnicas que antes eran comunes en mi día a día.
He llegado a pensar que quizá esto que afronto se me puede hacer muy cuesta arriba por no estar a la altura de lo que se requiere de mi.
Quizá ya estoy desfasado y solo me resta contar historias del pasado y rememorar otros tiempos ya vividos.
Y aunque me niego a rendirme sin haber prestado batalla, no oculto que probablemente me halle en medio de un mar de dudas acerca de mi capacidad real para los que de mi esperan mucho.
Sin embargo y , de forma contradictoria, me embarga una sensación de emoción por lo que estoy viviendo, por lo que se que voy a vivir en esta nueva faceta laboral, que no hago más que desear que llegue el momento de empezar a interactuar con los alumnos y resto de profesores. Quizá sea en ese momento cuando consiga relajarme y dar suelta a lo que realmente se alberga en mi interior, eso que siempre he sido y que nunca he dejado de ser.
Busco refuerzos positivos en mi pasado más reciente como cuando me presenté con las mismas dudas frente a un helicóptero complejo, donde nunca hubiera jurado ni asegurado que lograría tratarlo con la soltura con la que lo hago a día de hoy.
En la parte personal y a medida de que la semana ha ido avanzando, hemos conseguido ir confiriéndole a esta casa el aspecto de hogar que queremos.
Hemos compartido actividades con nuestros amigos de Jaca, hecho deporte en un marco natural incomparable y saboreado algunos placeres que solo se pueden disfrutar aquí.
Un comienzo complicado que hemos ido gestionando con fuerza, ganas y mucha ilusión, esperando que todo siga así de bien.


Sunday, August 27, 2017

JACA

 Siempre he escuchado aquello que dice que el tren de la vida es ese que solo pasa en contadas ocasiones.
Ese que que te quedas mirando y si no tienes billete ves como se acaba alejando. 
El que, en ocasiones, ofrece una sola posibilidad de viajar.
Ese que frente a Misrata, allá en las costas de Libia, se me presentó de forma súbita llenándome la cabeza con un nuevo deseo de hacer el viaje que tanto anhelamos y soñamos.
Como cuando decides afrontar la preparación de un Ironman, o embarcarte en un nuevo despliegue, el apoyo de la familia es condición sin equanon para que se den todas las circunstancias favorables.
Y subí a ese tren...
Y lo hice temeroso de todo lo que implica hacer cambios, cambios importantes en la vida.
No es un viaje solo de ida, ya que por suerte o por desgracia (el tiempo lo dirá...) existe hora y día para el regreso.
La familia, en esta ocasión, es un elemento activo más de la aventura de haber dejado atrás nuestro hogar, familia y amigos, nuestro viento salado, las arenas y el mar y nuestra zona de confort en toda la dimensión de la palabra.
Y lo hemos hecho cambiando todo lo anterior por las montañas y sus gentes, otro lugar de residencia que esperamos se convierta en hogar y unos amigos de los que no podemos disfrutar de la forma que tanto nos gustaría.
Así pues, aquí nos plantamos tras un viaje de punta a punta, con un coche cargado de trastos, nuestro pajarito, una tortuga y mucha ilusión.
La llegada y el recibimiento ha sido épico, en lo que espero sea el principio de todo un año fascinante.
Y como las costumbres deben mantenerse en el tiempo, lo hemos hecho con amigos, con lluvia y montañas.
Esas montañas que un día nos anclaron irremediablemente a esta tierra, enamorándonos de por vida y haciendo que hayamos sido capaces de dejarlo todo atrás para poder estar aquí.
Hoy con más sentido que nunca...Hala pues!




LESS IS MORE

A veces menos es más...
Así sin más...
Sin tratar de darle sentido a las cosas que no lo tienen.
Sin buscar más allá de nuestro entorno, algo que no existe, que no se puede explicar...
Sin complicarnos la vida más de lo que ella misma hace por sí misma.
Por eso pienso que la escasez de entradas o posts en mi blog responde precisamente a esta primera afirmación, a que no habiendo sucedido nada especial, no tengo la necesidad de tener que escribir o hablar sobre algo.
El silencio, en este caso, no ha sido más que el reflejo de un tiempo pasado (que no olvidado), donde el trabajo, la mar, la familia, los problemas, la montaña y los sueños han enfriado (que no apagado) el fuego de esta hoguera.
No hay más explicación.

Tuesday, November 29, 2016

SIX MONTHS

El tiempo no ha dejado de pasar desde aquel final de Mayo, principios de Junio, aún con desechos cetónicos y de otra índole en mi torrente sanguíneo...
Aún con el pulso alto tras la emoción del cruce de la línea de meta del Ironman de Lanzarote.
Todavía emocionado tras el reencuentro con los Mayencos en la Isla de la Lava y el viento.
Y es que desde entonces el tiempo ha seguido transcurriendo fiel a su propia esencia.
Y desde entonces mis pies han dejado de correr.
Mis piernas no han sentido la fatiga de una cuesta, de un sprint, de la arena o la tierra compacta de los caminos.
Dejé de correr desde aquel hoy lejano momento previo al verano.
Mi fascitis plantar se rebeló hasta el punto de doblegar a mi mente y necesitar de un proceso tal que solo había cabida para la recuperación.
Multitud de tratamientos han estado presentes.
Unos cuantos, la verdad...
El dolor ha sido un fiel compañero que con sus punzadas me recordaba que el problema no era de fácil solución, que era largo y que iba a ser un auténtico desafío.
En Octubre comencé el último tratamiento con muchas expectativas y el convencimiento de que estaba en la senda correcta. 
Es increíble como a pesar de la parada tan larga, la zona no conseguía regenerarse por si sola. Ni siquiera mínimamente.
El tratamiento con ondas de choque ha sido increíble, revertiendo bastante los síntomas y consiguiendo que desde entonces me haya encontrado mejor a medida que se sucedían las sesiones. 
No ha sido algo gratuito, ya que el dolor ha seguido muy presente.
El coste económico también ha sido importante.
Ayer era el día de prueba. 
Tras hablarlo con la Doctora, debía hacer un test corriendo media hora muy suave para ver cómo respondía el pie.
Reconozco que estaba nervioso antes de salir, casi como cuando se disputa una carrera competitiva o cuando vas a una cita importante.
La ciudad de Albacete fue el lugar y la tierra compacta de una de sus alamedas el suelo que debía volver a sentir al volver a encadenar los pasos en una carrera.
A un ritmo casi letárgico y tratando de percibir todos los estímulos y sensaciones que se producían tras cada aterrizaje del pie, noto cierta opresión en toda la zona del talón.
Irradiándose ligeramente al tobillo, casi como cuando se recupera uno de un esguince.
Intento relajarme y olvidarme un poco de lo que estoy haciendo, sabedor de que un exceso de atención puede convertirse en una total sugestión sensorial de la que es difícil salir y donde, seguramente, solo abunden las malas sensaciones.
Han sido muchos meses corriendo de esta guisa como para tratar de engañarme y convencerme de que lo que antes había ha dejado de estar ahí.
Tras acabar de correr y con el enfriamiento de la zona ha vuelto el dolor, ese dolor punzante y perfectamente localizado. El dolor de antes, el dolor de siempre.
La prueba ha respondido a las expectativas previstas, ya que sabíamos que no iba a ser coser y cantar y que no iba a desaparecer , así sin más, lo que hubo.
El día de hoy ha sido uno de tantos en los que lidias con ese constante "mordisco" en el talón que te recuerda que, a pesar de los cambios, esto no está ni mucho menos liquidado.
Me esperaba más, la verdad. Esperaba molestias pero con la fe en que serían de otro tipo, no sé!, diferentes tal vez. Pienso que me merecía más. ¿Pero quiénes somos nosotros para definir lo que merecemos y lo que no?
Es frustrante ver como tras haber hecho durante largo tiempo lo que supuestamente era lo correcto, el cuerpo se rebela y no permite que retome la carrera nuevamente.
Me llena una sensación de ahogo y de opresión que se combina con el conocimiento de que hay que seguir intentado luchar contra el problema.
Toca ahora hablar con la Doctora y analizar los síntomas y resultados de la prueba, aunque se que la respuesta será la misma.
Seguir machacando la zona con disparos hasta que se solucione o yo me aburra.
A ver qué sucede antes.

Sunday, November 20, 2016

COUNT. CONTROLA LO QUE COMES.

Llevo tiempo dándole vueltas a esto del blog, que bien cierto es que tengo bastante dejado y olvidado desde hace  tiempo.
Y no es que pueda alegar que el entrenamiento apenas me deja horas, porque de hecho no es así (que más quisiera yo), ni tampoco porque no se me ocurran cosas o sienta la necesidad de hablar sobre un tema en concreto.
El caso es que en cierta manera, la finalización del curso de nutrición deportiva y el percance (mejor dicho, el "pedazo de accidente"...) me han empujado a volver a este rincón con ganas y nuevas ideas.
Es evidente que si quiero mantener vivo este espacio y que la gente interactue  con el, debo ser más regular con la publicación de posts, así como añadir otras formas de expresión que  bien pueden ser los vídeos o fotografías.
Así pues, espero establecer un día fijo a lo largo de la semana para publicar los contenidos, algo que aún no he decidido.



Pero la entrada de hoy y el tema sobre el que quiero hablar es sobre el control del gasto calórico del triatleta (también otros deportistas) y sus beneficios y posibles contrapartidas a la hora de llevarlo a cabo.

El culto al cuerpo que vive la sociedad en la actualidad ha puesto de moda multitud de dispositivos que monitorizan y controlan nuestra actividad física diaria y por ende, nuestro consumo de energía.
De esta manera y siempre a partir de unas bases de datos estándar obtenidas de una muestra de población determinada, se establecen unos márgenes y cifras de gastos de calorías en función de la actividad física realizada.
Para obtener estas cifras, el dato más usado (y en cierta manera más preciso, aunque no es exacto) es el de la frecuencia cardíaca, que relaciona la FC media/unidad de tiempo, deduciendo de ahí el gasto en kcal que dicha actividad ha generado.
Como ejemplo podemos hablar de una sesión de ciclismo donde el atleta ha estado pedaleando durante 3 horas por terreno variado (llano, ondulado y alguna subida corta), obteniendo una FC media de 136bpm y una FCM de 168bpm (momentos de subida fuertes o algún bloque a mayor intensidad).
Pues bien, el gasto energético de nuestro atleta (para el que se tiene en cuenta su edad, FCM, peso, género, incluso su VO2) es de 2207kcal.
Con este dato se deduce que la ingesta diaria de nuestro amigo debe ser de la siguiente forma:
-Si quisiera ganar peso:Gasto del Metabolismo basal(GMB)+Gasto de la actividad (GA)+"Extra" de calorías.
-Si quisiera perder peso:GMB+GA reducido.
-Si quisiera mantener el peso:GMB+GA.
Las gallinas que entran por las que salen, me quedo igual; si salen mas gallinas de las que entran, pierdo y si entran más gallinas de las que han salido, gano.
Pues bien, sabiendo esto, podemos estimar el gasto realizado y a partir de ahí planificar nuestra dieta para satisfacer nuestras necesidades energéticas.
Como he comentado antes, los datos obtenidos no dejan de ser una estimación (con cierta precisión no obstante), pero que no es en absoluto un dato exacto 100%.
Cada marca nos ofrecerá un dato diferente para una misma actividad (aunque sean variaciones ligeras).
Como complemento a la estimación del gasto energético relacionado con la FC, se suma el que genera el propio movimiento del deportista durante todo el día.
Esto se consigue a los acelerómetros que dichos equipos llevan incorporados y que en función del movimiento del usuario, "transforma" ese dato en unidades de gasto calórico. Para ello también se emplean tablas aproximadas que cada fabricante elabora (siendo todas muy similares) con lo cual el margen de imprecisión es como para tenerlo en cuenta.
Algunos de estos dispositivos no disponen de capacidad de lectura y registro de FC, por lo que basan sus cálculos solo por el movimiento de sus acelerómetros. Estos son los más imprecisos.
Puede parecer que estoy demonizando estos dispositivos y nada más lejos, pero trato hacer ver que muchas veces interpretamos las cosas según nos convenga o interese.

Está claro que más que nada es.
Y entonces, ¿no es posible calcular el gasto calórico real de nuestra actividad?. Sí se puede, pero es un procedimiento muy complejo, individualizado y que debe desarrollarse en laboratorios, por lo que es inviable para nuestro atleta popular (incluso para los profesionales) y tampoco está exento de imprecisiones.
Como último apunte relacionado con la imprecisión de cuantificar las calorías, está el hecho de que la información nutricional de los alimentos no es un dato fiable ni preciso al 100%, porque hay aspectos como el clima, la vida útil, el etiquetado y las condiciones de envasado, etc, que modifican este valor.
Por consiguiente tenemos muchas fuentes de información con sus respectivas imprecisiones que deben tenerse en cuenta, para que de esta forma nuestra estimación calórica sea lo más precisa posible.
El título del post habla sobre controlar lo que se come y esto es algo básico y elemental bien para el triatleta así como para el ciudadano de a pie. Si queremos gozar de buena salud debemos seleccionar alimentos en variedad y proporción adecuadas, de igual forma para conseguir mantener y mejorar el rendimiento.
Sobre esto último me gusta matizar que es temerario pensar que vamos a destrozar el crono o el potenciómetro comiendo espaguetis y arroz, o tomando el batido "superpower", pero lo que si es "impepinable" es el hecho de que si no nos alimentamos de forma correcta no seremos capaces ni de darle al botón de on de nuestro dispositivo electrónico de última generación.
Mi opinión personal al respecto es que sí es importante el control del gasto calórico y el control de calorías a consumir para poder establecer unas pautas correctas de alimentación. Lo que se traduce a un control inicial hasta que tengamos soltura para hacerlo sin calculadora y balanza.
En momentos determinados de la temporada o en el caso de atletas con ciertos desórdenes alimentarios o malos hábitos, si es conveniente la práctica diaria de anotar qué se come, cuánto, cómo y cuándo. 
Si el atleta, además, está siendo tutelado por un nutricionista o por un entrenador con conocimientos en nutrición deportiva, proporcionará una valiosa información de cómo se alimenta.
En períodos concretos de la temporada donde el gasto energético puede ser muy alto, si resulta interesante este control, siempre y cuando no ocasione un estrés extra al deportista.
Hacerlo de forma sistemática puede aumentar la ansiedad y el malestar psicológico del individuo, obteniendo así un efecto contrario.
También existe la conducta del que es un freak de los datos y la información que invierte grandes cantidades de recursos (físicos, psíquicos y materiales) en controlar gran cantidad de datos sin la suficiente formación para interpretarlos, desperdiciando un importante potencial que bien podría aplicarse a los entrenamientos.

Cuando el deportista adquiere experiencia y buenos hábitos tanto entrenando como comiendo, se encuentra en disposición de adecuar su ingesta calórica de una forma muy precisa, donde el instinto juega un papel muy importante.
Y es que por más que nos empeñemos, no hay más.