Tuesday, November 29, 2016

SIX MONTHS

El tiempo no ha dejado de pasar desde aquel final de Mayo, principios de Junio, aún con desechos cetónicos y de otra índole en mi torrente sanguíneo...
Aún con el pulso alto tras la emoción del cruce de la línea de meta del Ironman de Lanzarote.
Todavía emocionado tras el reencuentro con los Mayencos en la Isla de la Lava y el viento.
Y es que desde entonces el tiempo ha seguido transcurriendo fiel a su propia esencia.
Y desde entonces mis pies han dejado de correr.
Mis piernas no han sentido la fatiga de una cuesta, de un sprint, de la arena o la tierra compacta de los caminos.
Dejé de correr desde aquel hoy lejano momento previo al verano.
Mi fascitis plantar se rebeló hasta el punto de doblegar a mi mente y necesitar de un proceso tal que solo había cabida para la recuperación.
Multitud de tratamientos han estado presentes.
Unos cuantos, la verdad...
El dolor ha sido un fiel compañero que con sus punzadas me recordaba que el problema no era de fácil solución, que era largo y que iba a ser un auténtico desafío.
En Octubre comencé el último tratamiento con muchas expectativas y el convencimiento de que estaba en la senda correcta. 
Es increíble como a pesar de la parada tan larga, la zona no conseguía regenerarse por si sola. Ni siquiera mínimamente.
El tratamiento con ondas de choque ha sido increíble, revertiendo bastante los síntomas y consiguiendo que desde entonces me haya encontrado mejor a medida que se sucedían las sesiones. 
No ha sido algo gratuito, ya que el dolor ha seguido muy presente.
El coste económico también ha sido importante.
Ayer era el día de prueba. 
Tras hablarlo con la Doctora, debía hacer un test corriendo media hora muy suave para ver cómo respondía el pie.
Reconozco que estaba nervioso antes de salir, casi como cuando se disputa una carrera competitiva o cuando vas a una cita importante.
La ciudad de Albacete fue el lugar y la tierra compacta de una de sus alamedas el suelo que debía volver a sentir al volver a encadenar los pasos en una carrera.
A un ritmo casi letárgico y tratando de percibir todos los estímulos y sensaciones que se producían tras cada aterrizaje del pie, noto cierta opresión en toda la zona del talón.
Irradiándose ligeramente al tobillo, casi como cuando se recupera uno de un esguince.
Intento relajarme y olvidarme un poco de lo que estoy haciendo, sabedor de que un exceso de atención puede convertirse en una total sugestión sensorial de la que es difícil salir y donde, seguramente, solo abunden las malas sensaciones.
Han sido muchos meses corriendo de esta guisa como para tratar de engañarme y convencerme de que lo que antes había ha dejado de estar ahí.
Tras acabar de correr y con el enfriamiento de la zona ha vuelto el dolor, ese dolor punzante y perfectamente localizado. El dolor de antes, el dolor de siempre.
La prueba ha respondido a las expectativas previstas, ya que sabíamos que no iba a ser coser y cantar y que no iba a desaparecer , así sin más, lo que hubo.
El día de hoy ha sido uno de tantos en los que lidias con ese constante "mordisco" en el talón que te recuerda que, a pesar de los cambios, esto no está ni mucho menos liquidado.
Me esperaba más, la verdad. Esperaba molestias pero con la fe en que serían de otro tipo, no sé!, diferentes tal vez. Pienso que me merecía más. ¿Pero quiénes somos nosotros para definir lo que merecemos y lo que no?
Es frustrante ver como tras haber hecho durante largo tiempo lo que supuestamente era lo correcto, el cuerpo se rebela y no permite que retome la carrera nuevamente.
Me llena una sensación de ahogo y de opresión que se combina con el conocimiento de que hay que seguir intentado luchar contra el problema.
Toca ahora hablar con la Doctora y analizar los síntomas y resultados de la prueba, aunque se que la respuesta será la misma.
Seguir machacando la zona con disparos hasta que se solucione o yo me aburra.
A ver qué sucede antes.

Sunday, November 20, 2016

COUNT. CONTROLA LO QUE COMES.

Llevo tiempo dándole vueltas a esto del blog, que bien cierto es que tengo bastante dejado y olvidado desde hace  tiempo.
Y no es que pueda alegar que el entrenamiento apenas me deja horas, porque de hecho no es así (que más quisiera yo), ni tampoco porque no se me ocurran cosas o sienta la necesidad de hablar sobre un tema en concreto.
El caso es que en cierta manera, la finalización del curso de nutrición deportiva y el percance (mejor dicho, el "pedazo de accidente"...) me han empujado a volver a este rincón con ganas y nuevas ideas.
Es evidente que si quiero mantener vivo este espacio y que la gente interactue  con el, debo ser más regular con la publicación de posts, así como añadir otras formas de expresión que  bien pueden ser los vídeos o fotografías.
Así pues, espero establecer un día fijo a lo largo de la semana para publicar los contenidos, algo que aún no he decidido.



Pero la entrada de hoy y el tema sobre el que quiero hablar es sobre el control del gasto calórico del triatleta (también otros deportistas) y sus beneficios y posibles contrapartidas a la hora de llevarlo a cabo.

El culto al cuerpo que vive la sociedad en la actualidad ha puesto de moda multitud de dispositivos que monitorizan y controlan nuestra actividad física diaria y por ende, nuestro consumo de energía.
De esta manera y siempre a partir de unas bases de datos estándar obtenidas de una muestra de población determinada, se establecen unos márgenes y cifras de gastos de calorías en función de la actividad física realizada.
Para obtener estas cifras, el dato más usado (y en cierta manera más preciso, aunque no es exacto) es el de la frecuencia cardíaca, que relaciona la FC media/unidad de tiempo, deduciendo de ahí el gasto en kcal que dicha actividad ha generado.
Como ejemplo podemos hablar de una sesión de ciclismo donde el atleta ha estado pedaleando durante 3 horas por terreno variado (llano, ondulado y alguna subida corta), obteniendo una FC media de 136bpm y una FCM de 168bpm (momentos de subida fuertes o algún bloque a mayor intensidad).
Pues bien, el gasto energético de nuestro atleta (para el que se tiene en cuenta su edad, FCM, peso, género, incluso su VO2) es de 2207kcal.
Con este dato se deduce que la ingesta diaria de nuestro amigo debe ser de la siguiente forma:
-Si quisiera ganar peso:Gasto del Metabolismo basal(GMB)+Gasto de la actividad (GA)+"Extra" de calorías.
-Si quisiera perder peso:GMB+GA reducido.
-Si quisiera mantener el peso:GMB+GA.
Las gallinas que entran por las que salen, me quedo igual; si salen mas gallinas de las que entran, pierdo y si entran más gallinas de las que han salido, gano.
Pues bien, sabiendo esto, podemos estimar el gasto realizado y a partir de ahí planificar nuestra dieta para satisfacer nuestras necesidades energéticas.
Como he comentado antes, los datos obtenidos no dejan de ser una estimación (con cierta precisión no obstante), pero que no es en absoluto un dato exacto 100%.
Cada marca nos ofrecerá un dato diferente para una misma actividad (aunque sean variaciones ligeras).
Como complemento a la estimación del gasto energético relacionado con la FC, se suma el que genera el propio movimiento del deportista durante todo el día.
Esto se consigue a los acelerómetros que dichos equipos llevan incorporados y que en función del movimiento del usuario, "transforma" ese dato en unidades de gasto calórico. Para ello también se emplean tablas aproximadas que cada fabricante elabora (siendo todas muy similares) con lo cual el margen de imprecisión es como para tenerlo en cuenta.
Algunos de estos dispositivos no disponen de capacidad de lectura y registro de FC, por lo que basan sus cálculos solo por el movimiento de sus acelerómetros. Estos son los más imprecisos.
Puede parecer que estoy demonizando estos dispositivos y nada más lejos, pero trato hacer ver que muchas veces interpretamos las cosas según nos convenga o interese.

Está claro que más que nada es.
Y entonces, ¿no es posible calcular el gasto calórico real de nuestra actividad?. Sí se puede, pero es un procedimiento muy complejo, individualizado y que debe desarrollarse en laboratorios, por lo que es inviable para nuestro atleta popular (incluso para los profesionales) y tampoco está exento de imprecisiones.
Como último apunte relacionado con la imprecisión de cuantificar las calorías, está el hecho de que la información nutricional de los alimentos no es un dato fiable ni preciso al 100%, porque hay aspectos como el clima, la vida útil, el etiquetado y las condiciones de envasado, etc, que modifican este valor.
Por consiguiente tenemos muchas fuentes de información con sus respectivas imprecisiones que deben tenerse en cuenta, para que de esta forma nuestra estimación calórica sea lo más precisa posible.
El título del post habla sobre controlar lo que se come y esto es algo básico y elemental bien para el triatleta así como para el ciudadano de a pie. Si queremos gozar de buena salud debemos seleccionar alimentos en variedad y proporción adecuadas, de igual forma para conseguir mantener y mejorar el rendimiento.
Sobre esto último me gusta matizar que es temerario pensar que vamos a destrozar el crono o el potenciómetro comiendo espaguetis y arroz, o tomando el batido "superpower", pero lo que si es "impepinable" es el hecho de que si no nos alimentamos de forma correcta no seremos capaces ni de darle al botón de on de nuestro dispositivo electrónico de última generación.
Mi opinión personal al respecto es que sí es importante el control del gasto calórico y el control de calorías a consumir para poder establecer unas pautas correctas de alimentación. Lo que se traduce a un control inicial hasta que tengamos soltura para hacerlo sin calculadora y balanza.
En momentos determinados de la temporada o en el caso de atletas con ciertos desórdenes alimentarios o malos hábitos, si es conveniente la práctica diaria de anotar qué se come, cuánto, cómo y cuándo. 
Si el atleta, además, está siendo tutelado por un nutricionista o por un entrenador con conocimientos en nutrición deportiva, proporcionará una valiosa información de cómo se alimenta.
En períodos concretos de la temporada donde el gasto energético puede ser muy alto, si resulta interesante este control, siempre y cuando no ocasione un estrés extra al deportista.
Hacerlo de forma sistemática puede aumentar la ansiedad y el malestar psicológico del individuo, obteniendo así un efecto contrario.
También existe la conducta del que es un freak de los datos y la información que invierte grandes cantidades de recursos (físicos, psíquicos y materiales) en controlar gran cantidad de datos sin la suficiente formación para interpretarlos, desperdiciando un importante potencial que bien podría aplicarse a los entrenamientos.

Cuando el deportista adquiere experiencia y buenos hábitos tanto entrenando como comiendo, se encuentra en disposición de adecuar su ingesta calórica de una forma muy precisa, donde el instinto juega un papel muy importante.
Y es que por más que nos empeñemos, no hay más.

Sunday, October 09, 2016

TRAIN OF OPPORTUNITIES


Suele pasar que en momentos determinados de nuestra vida pasamos por situaciones algo más difíciles de lo que consideramos normal, vivencias duras a las  que el día a día no nos tiene acostumbrados.
Cuando esto sucede podemos caer en el error de compadecernos de nuestros males, de la mala racha o de las adversidades que nos ha tocado pasar.
La mayoría de las veces, esos momentos complicados son fruto del devenir de la vida, situaciones que se presentan sin que podamos hacer nada por evitarlas, sin que se produzcan por causa directa de acciones u omisiones, que muchas veces escapan de nuestro control.
Sin embargo, en ocasiones, somos nosotros los que al interactuar con el medio, con nuestra historia en si, obtenemos frutos o causamos consecuencias.
La vida y más concretamente nuestra forma de interactuar con ella, permite o facilita que vivamos experiencias increíbles y positivas, bien solos o con la compañía de otras personas, haciendo que descubramos nuevas identidades y personalidades y por consiguiente disfrutando con lo sorprendente de este hecho.
Casi puede resumirse como, disfrutar de otras personas.
Ayer fue un día propicio para ello, un día de disfrutar de otros y que , también decirlo, esos otros lo hicieran conmigo.
Pero me negué a ello y me encerré en mi propia desgana y compadecencia, ignorante de que esos momentos no siempre se presentan cuando lo queremos nosotros.
Perdí esa oportunidad que seguro no me hubiera defraudado, a la que sumaría el hacerlo en un entorno increíblemente hermoso.
Pasó el tren y me quedé absorto e indiferente en la estación de la apatía más absoluta.
Y el tren pasó de largo.
Ya desde ayer me sentí arrepentido por ello y aunque no es motivo para que me guillotinen, si está claro que debo espabilar para la próxima ocasión..., si es que se presenta claro!
Salir de la zona de confort, que muchas veces es un estado mental, puede que sea el mayor de los desafíos a los que me presente en un corto plazo.

Friday, September 30, 2016

HAPPINESS

Mi nombre es Héctor y no busco la felicidad. Suena raro? Pues no! ,tan solo estoy cansado de tanto mensaje positivo, tanta frase inspiradora, de tanta gente forzando ese estado de libertad y felicidad permanente. 
Facebook, Twiter, Instagram, etc, etc; cualquier rincón de la web donde una gran cantidad de pseudo profetas e inspiradores libres del mundo interpretan un papel que a veces raya la más absurda incredulidad. Me cuesta creer que ellos mismos vivan su "verdad" con tanta emoción.
Queremos ser los más naturales, los más sanos, los más empáticos, los más generosos, los que menos necesitan de la tecnología.... 
 La vida es bella sí!, pero la vida también es horrible, dantesca, cruel y aburrida. Creo haber conocido varios de esos aspectos, por lo que me limito simplemente a vivir, a sufrir cuando duele, a llorar cuando es triste, a reír de lo gracioso y a disfrutar de lo que así me venga. No estoy inmóvil esperando que "algo" pase, por lo que interactúo con mi entorno y trato de trazar mi propio rumbo.
No espero nada especial, ni tengo un sueño que cumplir, ni una misión importante, lo cual no resta interés en muchas cosas que hago, pienso o digo. No soy profeta ni una estrella del cibermundo.
Si tienes la suerte o desgracia de conocerme descubrirás que amo con pasión, que me entrego sin límites, sin consecuencias. Que se escuchar y que a veces hablo poco, pero que otras lo hago mucho. Verás que soy feo pero que puedo aparentar, que parezco misterioso y luego soy muy simple. Que me frustro, que lloro y me cabreo. Que contesto mal a veces y otras parezco educado. Que miento y a la vez odio la mentira. Que me canso, me aburro y me escaqueo, pero que también sigo marchando hasta caer exhausto. Que no tengo límites pero que hay días que ni te plantees llamarme. Que voy a lo mío y que me abandono por otros.
No soy nadie especial ni diferente y es por ello que quizá veas algo interesante en lo que escribo, precisamente porque soy normal.
Me encanta el deporte, la montaña, los picos blancos, los acantilados y el mar...
Y a veces necesito el silencio y no decir nada, solo observar.

Ese soy yo, que no espera nada bueno de la vida, ni nada malo, tan solo vivirla, lo cual no signifique que  no me guste.
No necesito plantearme si soy feliz, ni se si esto es algo bueno o malo porque no me lo pregunto.
Qué te preguntas tú? Qué esperas o buscas?

Sunday, September 18, 2016

COLD PRESS JUICER

Parece ser que hemos decidido adoptar una forma de vida en la que el tiempo es un factor que corre en nuestra contra. Bien por el hecho de que es algo sobre lo que aún no tenemos control o porque tratamos de encajar en el mismo un gran número  de acciones a las que llamamos actividades diversas y que condicionan sobremanera nuestra forma de vida.
En toda esta vorágine diaria y centrándonos en el aspecto deportivo, que puede llegar a consumir gran cantidad de ese limitado tiempo, se debe hacer hincapié en el hecho de que la cantidad de este que invirtamos en el proceso de nutrirnos, sea la más optimizada posible, para lo cual debemos emplear técnicas adecuadas y productos de la máxima calidad.
Teniendo en cuenta que siempre será mejor que exprimamos nuestras propias naranjas para beber un zumo que el hecho de servirnos un vaso de un producto envasado y manufacturado; lo que trato de exponer es que hay que esforzarse en buscar y conseguir el equilibrio entre una cosa y la otra, procurando compensar y equilibrar la balanza en ese sentido pero , claro está, haciéndolo de forma objetiva y sincera en lugar de excursarnos en nuestras propias debilidades o falta de compromiso.
Dicho esto y recordando aquello de que para rendir en lo deportivo (y también en lo intelectual, así como en el resto de aspectos de la vida) la calidad del combustible debe ser una prioridad, me aventuro a recomendar una forma de tomar alimentos frescos y necesarios de una forma diferente y saludable:        la presión en frío.
Probablemente todos recordemos e incluso hayamos empleado en alguna ocasión una licuadora. Sí!, aquellas en las que se introducen los trozos de fruta y verduras para pasar por unas cuchillas que literalmente licuaban el alimento, haciendo posible que nos pudiésemos beber una zanahoria o una manzana.
Para aquellos remolones a la hora de comer frutas, verduras y vegetales en general, está claro que es una opción cómoda y eficaz de hacerlo ya que lleva realmente poco tiempo elaborar un jugo de frutas, vegetales, frutas y vegetales o un smoothie.
Pero resulta pues que elaborar jugos de esta forma tiene una serie de inconvenientes que llegan a hacer que lo que estemos tomando no sea tan "bueno" como pensamos.
Las licuadoras clásicas son máquinas potentes que giran a muchas revoluciones (entre 2000 rpm y 5000 rpm, dependiendo de la potencia de la misma), con lo cual se produce un aumento importante de la temperatura en el momento que las cuchillas hacen su trabajo. Este calor tiene efectos negativos sobre el producto elaborado, haciendo que algunos nutrientes importantes se vean alterados e incluso eliminados.
Además de este contratiempo (muy a tener en cuenta) existe el hecho de que ese giro vertiginoso de las cuchillas produce un gran movimiento de aire, con lo que el líquido obtenido sufre una especie de "baño de chorro de aire", lo que acelera muchísimo la oxidación del producto.
Hablamos de que el jugo debe ingerirse sin esperar demasiado, ya que de lo contrario perderíamos muchos nutrientes importantes.
Si observamos la pulpa o restos sobrantes de este proceso de licuado, veremos que se trata de una pasta semilíquida, donde aún existe gran cantidad de agua y por tanto de nutrientes que no hemos conseguido hacer pasar al producto final.
Es por tanto que tenemos tres inconvenientes importantes a tener en cuenta:
-calor que altera los nutrientes.
-aire que acelera la oxidación.
-incapacidad de obtener todo el líquido de la fruta.
A estos tres puntos en contra de la licuadora habría que sumarle un cuarto; el ruido que hace cuando está en funcionamiento.

El rival que surge para ganarle terreno a la licuadora clásica es la licuadora de presión en frío (cold press juicer), que no emplea cuchillas metálicas sino un tornillo sin fin que actúa como prensa y que gira a velocidades extremadamente lentas (40rpm/50rpm), evitando de esta forma el aumento de temperatura.
Por consiguiente, y por el hecho de trabajar a baja velocidad, no se produce ese contacto con el aire como en el caso anterior, no hay calentamiento del líquido y la acción de prensado consigue obtener todo el líquido de la fruta o vegetal.
La pulpa sobrante es expulsada casi totalmente deshidratada, consiguiendo mayor cantidad de jugo que una licuadora clásica.

Como punto más a su favor hay que destacar que son muy silenciosas, permitiendo que podamos usarlas temprano en casa sin despertar a nadie.
Suelen estar fabricadas con materiales plásticos ecológicos, además de consumir mucho menos que la licuadora de toda la vida.
El jugo obtenido, al no sufrir alteraciones por calor ni oxidación, puede conservarse hasta 72 horas en el refrigerador sin que se altere su composición, textura y sabor.
Es ideal para hacer mezclas de frutas con otros vegetales, existiendo multitud de recetas para elaborar jugos realmente exquisitos y nutritivos.
Permite obtener jugo de hojas (col, lechuga, espinacas, acelgas, etc), así como elaborar leches de soja, almendras, etc.
La contrapartida a todo esto es que son más caras que las primeras, pudiendo llegar a ser realmente caras si la comparamos con la clásica licuadora que podemos encontrar en una gran superficie. Obviamente no estamos hablando de lo mismo, pero es comprensible que se tenga algún tipo de prejuicio a la hora de invertir más o menos dinero en algo en lo que no estamos acostumbrados.
Y llegado a este punto no puedo dejar de sentir cierta extrañeza cuando (y ahora sí!, volviendo a lo deportivo) los deportistas que tratan de buscar sus mejores resultados, invierten cantidades importantes en detalles casi insignificantes como la aerodinámica de un casco o un GPS (podría enumerar muchos complementos muy caros, que si bien son útiles, no son en absoluto imprescindibles o bien tienen una opción igual de efectiva a un menor precio, por lo que se entra más en el terreno del consumismo o el frikismo) y sin embargo no cuidan lo más mínimo el verdadero motor que le da sentido a tanto cacharro y tecnología; nosotros mismos.
Yo aún no me he hecho con mi cold press juicer, porque ando en la fase de estudio de los diferentes modelos y marcas, y tampoco pretendo hacer cambiar de opinión al que prefiere tomarse el zumito de naranja del bar de Pepe, el de tetrabrik o el que se hace en casa con el exprimidor que le regaló la tía Concha en su boda.
Tan solo lanzo una última pregunta: Tú a tu coche que combustible le echas? uno barato y de dudosa calidad/procedencia? , o uno de buena calidad?
Yo lo tengo muy claro.

Friday, September 09, 2016

7a+. PICU URRIELLU.

"Las grandes montañas no son justas o injustas, simplemente son peligrosas".
Reinhold Messner



Imaginamos el futuro y al hacerlo queremos influenciarlo de alguna forma para que suceda aquello que realmente deseamos.
A pesar de hacerlo, los acontecimientos, en mayor o menor medida, toman su curso natural independientemente de lo que nosotros hayamos imaginado previamente.
La vida, muchas veces, sigue su curso ignorando nuestras acciones u omisiones que se empeñan en dar forma a algo inmaterial que tiene su propia esencia.
Algo como decir  que: lo que tiene que pasar pasará, aunque no seamos conscientes de ello o nos empeñemos en dar otra forma a lo que es indeformable.
Y así, con sueños previos y planteamientos teóricos de cómo debería suceder la escalada del Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes, nos cruzamos el país de punta a punta, de Sur a Norte, dejando la llanura de las marismas hasta encontrarnos con los macizos aserrados de los Picos de Europa.
Como personajes de una historia de Tolkien, avanzamos penosamente a la vez que extasiados por un entorno en el que apenas tenemos la consideración de insignificantes rodeados de tanta inmensidad.
La vista casi no alcanza a ver el final de los valles y gargantas que se pierden en la más absoluta profundidad.



Colores grises de la roca y el kasrt combinan con el verde de los prados que salpican el paisaje colgados a dos mil metros sobre el nivel del mar.
La tarde es fresca y el astro rey comienza a ocultarse tras los picos mas altos, concediendo una tregua al calor que horas antes hubiera hecho más dura la aproximación al Refugio de Urriellu.
Llegamos de noche y algo justos por el peso y el desentreno propio del verano, que al menos en mi caso, es algo mayor debido a la parada desde junio.
Siempre digo que a la montaña hay que venir fuerte, incluso sobrado, máxime si pretendes afrontar un proyecto de escalada técnico, que requerirá que ofrezcas tu mejor versión. 


El hecho de acudir a este enclave justo al terminar la temporada de verano, nos permite rodearnos de otros que, al igual que nosotros, acuden a buscar esa escalada exigente que ofrece el coloso. Es por ello que la cantidad de escaladores es asumible para no que no exista la aglomeración que semanas atrás se hubiera dado.



El ambiente entre escaladores y montañeros parece que, al menos de momento, se resiste a la masificación que otros deportes sufren.
El día de la escalada nos aproximamos temprano a la vía en la cara Sur del gigante rocoso, procurando llegar de los primeros y no tener que esperar en caso de que otros tengan la misma idea.
Llegamos segundos y mientras preparamos el material los escaladores que nos preceden van ganando altura en la pared a la vez que se hacen cada vez más pequeños.
Comienzo el primer largo de primero, donde se encuentra el paso más complicado de la vía, con posibilidad de colocar un friend sin problemas, por lo que se puede acometer con cierto "riesgo" sin temor a comenzar volando la escalada.
Consigo pasar con algo de esfuerzo pero sin llegar a apretar todos los dientes, por lo que me tranquilizo y siento como la moral es positiva 
.


Le toca a Poty que consigue llegar a la R1 tras haber decidido meter un yuma en una de las dos cuerdas. Parece que no lo ve claro.
Es el momento de Jose, que salva el largo sin mayores problemas, alcanzando la reunión y preparándose seguidamente para afrontar el segundo largo que también decido acometer yo.
Justo sobre la R1 vemos un parabolt que marca una dirección totalmente vertical por una especie de chimenea roma y lisa.


Comienzo a subir sin percatarme que estoy haciendo pasos de 7a hasta que consigo chapar y , tras la seguridad de la cuerda, ir buscando la diagonal para alcanzar una falla que marca claramente la dirección de la vía.
Coloco un fisurero y empiezo a desplazarme lateralmente en otro paso de 7a.
Me caigo. Es un vuelo pequeño sin consecuencias.
Vuelvo a la reunión donde relajo un poco. 


Subo otra vez y vuelvo a caer, lastimándome el hombro. Decido parar un poco y pensar para que no me suceda lo mismo en el tercer intento. 
Al final preparo un estribo con cuña a pesar de que me fastidia tener que emplear técnicas de artificial donde se supone que debo usar las de libre.
Salgo del paso y meto la cuña en una  fisura, parece que aguanta, pero al cargar el peso del cuerpo salta y vuelvo a volar. Esta vez de forma más aparatosa aunque sin consecuencias.
En la reunión Poty decide bajarse y Jose lo pone a pie de vía.
Vuelvo a insistir diciendo que si no lo paso le dejo a él que intente sacar el paso y poder continuar con el largo.
Me llevo dos estribos y uno lo coloco sobre el parabolt, continuando en travesía hacia la derecha, consiguiendo superar un pequeño hombro liso y pulido.
Apenas hay presas y las pocas existentes son muy resbaladizas, por lo que el pie de gato no consigue adherirse a la roca.
Continúo lateralmente y ganando poco a poco altura, a la vez que la cuerda se va haciendo más larga tras el último seguro.
Tengo que meter algo porque empiezo a estar en una situación complicada...
En una oquedad introduzco un friend sin muchas garantías y paso la cuerda, pero se que el emplazamiento del seguro no es el más adecuado.
Me dispongo a seguir avanzando y lentamente consigo ir ganando metros con la esperanza de encontrar un apoyo de pies lo suficientemente grande como para descansar un poco, ya que llevo bastante rato en una posición muy técnica y forzada.
La idea de poder meter otro seguro se convierte en una prioridad, pero no hay fisura alguna donde meter nada.
Dispongo un pie tras otro para volver a moverme en un paso con buenos agarres de manos y justo ahí, me caigo.
En un segundo me preparo para recibir el primer golpe de la cadena de aseguración con el friend que no aguanta y salta, multiplicando casi por tres la longitud de la cuerda hasta el siguiente seguro que vuelve a saltar justo cuando mi cuerpo impacta de forma brutal contra la pared.
Recibo el golpe en el costado derecho y salgo proyectado de la roca para volver a golpear de espaldas y con la cabeza, siendo ahí cuando consigo adoptar la posición de recepción para otro posible golpe, pero me invierto y quedo boca abajo, volviendo a golpear mi talón izquierdo.
Le toca el momento a la elasticidad de la cuerda para que haga su parte y siento como las cuerdas dan de sí en algo que parece que no tiene fin.
Todo queda inmóvil y rápidamente me evalúo para comprobar los daños que puedo tener, que a primera vista solo parecen producto de un fuerte golpe pero sin mayores consecuencias.
Me baja Jose a pie de vía y decido no seguir porque el dolor sigue en aumento y podría complicarse a medida que nos viéramos colgados de la pared.


Descender de la vía al collado Sur es duro, pero no tanto como alcanzar el refugio atravesando el Canal de la Celada bajo un sol de justicia.
Tengo que recurrir a mis recursos para situaciones de emergencia a la vez que noto como el cuerpo poco a poco se va degradando y viniendo abajo.
Una vez en el refugio, la comunidad montañera y de escaladores me deja las cosas claras y decidimos pedir la evacuación en helicóptero ante la imposibilidad de hacer el camino de vuelta a pie. Si tuviera que graduar el nivel de dolor que soportaba en esos momentos, probablemente lo estableciese en 8.5 sobre 10 donde este último sería casi el shock neurálgico por dolor.
Aluviones de ideas y pensamientos se me vienen a la cabeza y no puedo evitar pensar en la paradoja de ser un rescatador de helicóptero rescatado por otro semejante.
El hecho de no poder haber conseguido la cima, o simplemente la R2 de una vía que, sobradamente, estaba a nuestro alcance comienza a atormentarme a la vez que intento imaginar el nivel de gravedad de mis lesiones.
Lo que en un principio habían sido tres costillas rotas queda en cinco costillas rotas y una fractura del calcáneo izquierdo, aunque lo que realmente duele es el orgullo y el pundonor por el fracaso.
Aquí ahora, desde la comodidad del salón de casa, es inevitable no darle vueltas al asunto y preguntarme una y mil veces como no me di cuenta de que la salida se hacía lateralmente a la R1 y no hacia arriba. 
La historia, esta historia, se hubiera escrito con otro final y otra trama casi con total seguridad, pero el caso es que lo sucedido no tiene marcha atrás y solo queda el consuelo de aprender de los errores y de la experiencia.
Los días son duros, así como lo son también las noches, donde el cuerpo no permite que me tumbe y descanse de forma correcta.
La mente ahora no da tregua alguna y me castiga constantemente con la visión del paso y el momento de la caída, haciéndome desear poder estar ahora mismo allí y atacar el paso por el lugar correcto.
Y es que ahora, el problema en sí y el hecho de la vía, se convierten en una obsesión que no cesará hasta que regrese y consiga saldar mi deuda con el Picu.



Monday, August 22, 2016

I WASH MY HANDS ON MUDDY WATER

Quizá no han sido mis manos, más bien la cara.
Porque parece que con el comienzo de la rutina o de las obligaciones laborales, uno hace análisis de lo realizado y de lo que queda por hacer, pero sin olvidar que lo realmente importante es el ahora.
Así pues, creo que tras tantos años, allá por el 2008, tocaba un cambio de imagen en este blog que parece que se resiste a sucumbir ante el arrollador avance de las redes sociales. Aunque se llene de telarañas de vez en cuando…
Y es que si algo tengo realmente claro es que no merece la pena escribir algo, compartirlo o divulgarlo si no es realmente interesante o importante para uno, ya que de lo contrario lo único que se obtiene es una especie de saturación telemática que apenas lleva a ningún sitio.
Quizá esté en un momento en el que me apetezca contar cosas y comentar otras aprovechando esta plataforma, donde se hace difícil interactuar con otros lectores o escritores que pueden haber optado por la inmediatez de Facebook o Twiter.
Parece que me resisto a abandonar este espacio personal donde a veces me encuentro tan bien.
Y es por ello que con la llegada de los cambios, quiera abrir las miras de aquello que aquí publico, dando paso o compartiendo el innegable protagonismo del Triatlón y el deporte eu general con otras materias que también me interesan. 
Aquí seguimos dando cuerpo a todo el aluvión de ideas y pensamientos que de vez en cuando colapsan mis terminales y necesitan salir fuera.
El título..., pues todo un clásico de la música country...