Sunday, April 14, 2013

ENVY

Milagros...
Hechos insólitos de carácter excepcional ocurridos en circunstancias extraordinarias y normalmente en favor de una condición muy complicada o en peligro.
Milagros...
Hechos insólitos que ayudan a vivir a las gentes del mundo cuando necesitan saciar su necesidad de esperanza frente a situaciones desesperadas.
Milagros...
Hechos que basan su éxito y explicación en una fuerza no humana y que lo es capaz de todo..., la fe.
La fe mueve montañas.
La fe da esperanza a aquellos que lo han perdido todo, confiando en un mañana próspero y mejor.
La fe ayuda a asumir retos y desafíos día a día.
La fe proporciona la seguridad ante el final de una vida supestamente de padecimientos y dolor.
La fe...., energía que todo lo puede.
Si no crees en los milagros, si no posees esa fe que te abraza y cobija , haciéndote más llano el camino, esa fe que te ofrece una esperanza donde todo es oscuridad, esa fe que se encarga de abrir una ventana cuando se cierra la puerta.
Entonces, ¿qué tenemos el resto?, ¿qué nos queda a quienes solo confiamos en el hombre, en su capacidad para enmendarse, en su capacidad para hacer el bien , para ayudar, superarse?
¿qué nos queda a quiénes depositamos nuestra esperanza en la capacidad que tenemos para acometer un desafío?, a quiénes pedimos ayuda al amigo, el hermano, el hijo o el padre, seres de carne y hueso que no necesitan de esa confianza ciega que posee la fe.
¿Estamos desamparados frente al resto?
No lo se....
Solo se que los envidio.
Siento envidia por ellos que mantienen esa llama encendida en la esperanza a que todo cambie, y que cuando no lo hace, saben asumir lo que la vida les impone.
Siento envidia por no disponer de esa fe que no necesita ojos para creer, tan solo corazón.
Siento envidia por todos ellos en este momento en el que necesito aferrarme a algo.


Dejamos Omán a lo lejos, y lo hago cansado físicamente, porque en tres días he realizado 116kms  de carrera a pie y 9.000 metros de natación en el mar.
Cansado porque además debo añadirle los kilómetros de pasear arriba y abajo (llegué a pensar que el Sultán de Omán me tenía en nómina...).
Cansado porque ha sido el lugar donde se ha materializado el hecho de que nos alargan el tiempo de misión y, por consiguiente, la imposibilidad de estar en Lanzarote.
Esto último conlleva un doble golpe, ya que al hecho del esfuerzo y el sacrificio realizado hasta la fecha, se le suma el muy importante de la pérdida de la inscripción, donde, a día de hoy, se me hace muy, muy cuetsa arriba perder 420 euros así como el que ve llover.
No tenía que pasar.
Hice cambios para poder estar, cambios que ahora, cuando regrese, se materializarán en volverme a ir un largo tiempo, coplicándome enormemente el verano y por ende, a aquellos que me rodean.
Por eso siento envidia.
Es difícil, en ocasiones y solo en ocasiones, no compadecerse de uno, de sentirse minúsculo y desvalido..
Es difícil.
Creo que, al menos en esta ocasión, tengo derecho a sentirme hundido y a tocar fondo, un fondo negro y oscuro.

Al resto solo les digo que valoren lo que tienen, porque yo lo hago cuando cosas así le suceden a otros y el afortunado he sido yo.
No cuenten los días, hagan que los días cuenten.

3 comments:

Maricha said...

¡Ánimo Héctor!Y ánimo también a Elo y a tus hijos. Espero que pase el tiempo rápido y te desquites en huelva. Un abrazo.

HECTOR said...

Muchas gracias, no sabes como agradezco tus palabras.

Pema said...

No sé que decirte, llevo un rato leyendo...
Al final lo más sencillo es creer y aguardar el milagro, como salida, como cobijo, como esperanza, como aliento
Pero nuestro destino (si es lo puedo llamar así) no es guiado por nada excepcional, y sí es guiado por seres excepcionales: nosotros mismos
Somos el resultado de nuestros actos, desde el más simple como el beber hasta el más complejo...
Y siempre nos rodeamos de las circunstancias que elegimos, no son las circunstancias las que nos escogen a nosotros.